Che, recién me dieron un montón de ganas de hablarte.
Así de la nada, aparecieron todas juntas.
Y simplemente retomar en la última charla
que tuvimos alguna madrugada en tu cuarto,
de esas en las que no había prejuicios ni críticas.
Y aparecer sentados en un banco de plaza,
empapados por la lluvia y encontrando el sentido de la vida.
Y caminar por la calle, de día, de tarde, de noche
Sin saber a dónde vamos, y charlando.
Siempre charlando.
Creo que es lo que más extraño
hablar con vos
y reírnos tanto.

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