
Hace dos noches vi una estrella fugaz. No, vi dos. Si, ya sé; loquísimo, no?
Una de esas tantas cosas que cuando suceden uno se siente realizado. Va, al menos yo sí. Siempre había querido ver una estrella fugaz, y anoche vi dos, DOS.
La emoción que me agarró cuando vi pasar la primera fue tal que mis amigos me dijeron que me calmara, y me importó poco y nada; a ver, estamos hablando de una estrella fugaz! Miles de deseos distintos comenzaron a cruzar mi mente, aún más rápido de lo que tardó en pasar la estrella, y cuando por fin me decidí por uno, sentí que podría haber muerto en ese mismo instante, y de igual forma estaría feliz.
Siempre me siento así cuando me pasan cosas insólitas.
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