14.4.15

Sobre gustos hay mucho escrito.






Creo que las cosas que más nos gustan nos definen en formas que sólo otra persona puede notar.
Esas que traemos con nosotros desde muy chicos, y las que nos deslumbran a medida que vamos creciendo. Una canción que escuchaban tus papás todo el tiempo, el programa que veías todas las tardes tomando la merienda después del colegio, ese libro que te hizo entender que estabas creciendo, una melodía que marcó los primeros signos de tu rebeldía.
Todas esas cosas que no entendés cómo es que no las ama todo el mundo con la misma intensidad que vos, y que al mismo tiempo agradecés que poca gente las comprende y que vos sos uno de esos afortunados.
Inconscientemente se impregnan en nuestra ropa, en las palabras que usamos, en nuestros gestos, en lo que pensamos, en nuestra manera de sentir.
Por eso disfruto tanto de conocer los gustos de las personas que quiero. Siento que, así, te encontrás con un pedazo de su alma. Desaparecen los prejuicios; ya no pensás en si tiene onda o no, o "posta te gusta esto?", ves al otro encendiéndose y automáticamente te contagia de todo eso que él sí ve y vos no podías ver antes ahí. Y entonces entendés por qué somos como somos. Por qué cada uno es tan único y diferente. Somos un conjunto de ecuaciones de diversos factores. Con algunas partes más fraccionadas que otras.
Lo que es imprescindible para mí, para otro puede ser detestable o fútil, y algunos ni siquiera saben que existe o lo notaron. 

Qué cosa eso, no?

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