16.8.13

¿Qué pasó?

Volveré y seré millones,
pensé estúpida y engreídamente cuando, veinte días después de mi última entrada, encontré la razón de mi existir.
Resulta que una noche, desolada y con el corazón recién roto, mi mejor amigo iluminó la oscuridad con una sola palabra; una idea, un desesperado intento de reírnos de nuestra soledad se transformó instantáneamente en el motor de nuestras vidas por los doce meses siguientes: Sol&Tarios.

De repente, no tenía razones para seguir haciendo catarsis por acá. (Tonta, pobre tonta...) ¿Para qué? Ahora podía desahogar todas mis penas en un texto dramático. Mis peores inseguridades, toda mi ira y dolor podían cobrar vida sobre un escenario. FUÁ! Y es que, así fue.

Los días pasaban, y en lo único que pensaba era en la obra. En perfeccionarla cada vez un poco más, quería que fuera la catarsis por excelencia. Creo que jamás me preocupe tanto por algo. Pero la perfección tiene su precio. Para cuando me quise detener un segundo y mirar todo desde afuera, yo no existía más. Me había perdido totalmente entre palabras, emociones, recuerdos, nuevas experiencias y una simbiosis hermosa y cuasi enfermiza. Y en el camino fui abandonando todo, lo único que se mantenía en pie en mi vida era la obra. Llegué a abandonarme a mi misma a cambio de la obra. Y yo ni enterada. Mientras más creía que me estaba encontrando, más me perdía. Algunas veces notaba esto, pero esos momentos de lucidez mental eran efímeros: de vuelta a trabajar. La fecha de estreno se acercaba y todavía quedaba mucho por hacer. Después va a haber tiempo para mí, pensaba. (Silly Rabbit...)

Así fue que llegué a Mayo: con un nivel de estrés que podía tocar las estrellas, pero con mi propia obra en cartel todas las semanas. Sí, en la balanza de la vida gané, pero eso no quita que haya perdido. No tenía voz propia, no tenía ideas propias, no tenía vida propia. Pero las funciones seguían, nos dieron un mes más de contrato. Y ese último mes me abrió los ojos a todo. Era un completo desequilibrio. Y esto no lo pensaba yo sola; para que te diga algo así tu mejor amigo, es porque estás en el horno, amiga. Sin querer, arruinaba todo lo que se cruzaba por mi camino. Era Soy un gran "Mirame y no me toques", porque te puedo cagar la vida en cinco segundos por accidente. Si, ayer fue uno de esos días que son un antes y un después.

Y así es como llego esta noche acá. Desequilibrada, sin obra, y reencontrándome. Después de un año de abandono, volví.

Y no, no soy millones, pero sí unos cuántos miles.