31.3.11

The story of us

En serio que sos la montaña rusa más peligrosa y a la vez la más emocionante a la que me subí en mi vida. Nunca me advertiste que si me subía ya no habría vuelta atrás. Y vos si sabías lo que estabas haciendo conmigo. En ese momento me llevaste hasta lo más alto, me hiciste creer que junto a vos yo podía volar; pero de un segundo al otro me soltaste y tu mano no volvió a aparecer para levantarme. 
Tuve que hacerlo yo sola, porque vos ya no estabas más ahí para mí como antes. Y te extrañé, te busqué, y te lloré tanto que gasté todas las lágrimas que tenía. Aunque todos los que me rodeaban me decían que te olvidara, porque yo nunca signifiqué para vos ni la mínima parte de lo que vos siempre fuiste para mí, intenté enterrarte en mi memoria, y negar todo sentimiento por vos, pero curiosamente nunca podía encontrar esa misma adrenalina que vos siempre me provocaste en ningún otro. Será por eso que todo el tiempo di vueltas en círculos para terminar junto a vos?
Hasta que comprendí todo: era yo sola la que se armaba todas esas historias, no eran reales. Estaba parada sobre el escenario imaginando que vos seguías ahí conmigo, cuando en realidad vos ya te habías ido hacía tanto tiempo. Y para ese entonces ya habían pasado años desde el comienzo de todo, sentía que no valía la pena seguir con algo que ya había muerto. Intenté en vano probar que un clavo si puede sacar a otro clavo, pero el tuyo estaba pegado a mi cuerpo, por más de todo lo que había logrado esconderte. Siempre seguiste ahí.
Fingí haberte olvidado, pero por dentro yo sólo esperaba, porque sabía que algún día ibas a volver. No me importaba con quien estuvieras, yo estaba segura de que estaríamos juntos de nuevo. Y tenía razón. De a poco, volvimos a ser los amigos que siempre tendríamos que haber sido, y se sentía en el aire que algo iba a pasar entre nosotros. Y por un tiempo, te tuve. Y así como así, te volviste a ir, pero esta vez yo sabía que no te irías muy lejos.

Porque cuando uno tiene la certeza de que va a conseguir lo que parece imposible, uno no deja de tener esperanzas, no? Fue por eso que yo nunca te deje ir realmente. Sentía que vos, inconsciente conscientemente, tampoco querías que te superara, porque nunca dejaste de hacerme esas pequeñas cosas que sabés que yo noto, y que el resto no.
Pero lo del otro día fue... no hay palabras que lo describan. Ya no podemos culpar al alcohol ni a nadie, fuimos nosotros. Habrá sido una locura, habrá sido lo que tenía que pasar como lo que no, pero pasó. Ojalá pronto hablemos del tema y así me refrescarías la memoria y explicarías porque me dijiste tantas veces esa noche que "fuiste un pelotudo".