20.1.10

Becoming Jane

Aviso desde ya que voy a hablar sobre la película del título (la cual recomiendo totalmente) y que voy a comentar sobre el final de la historia, así que el que no la vio, no le conviene seguir avanzando con esto. Listo, están advertidos.


Hace un tiempo yo creía que el amor ideal tiene que tener un final feliz, un "y vivieron felices para siempre", pero llegué a la conclusión de que después de ver esta película, puede existir un amor perfecto sin necesidad de que terminen juntos al final de la película (si seguiste leyendo habiéndote dicho de que NO leas a menos de que hayas visto la película, sos un pelotÚdo). Sin importar que Jane Austen & Thomas Lefroy jamás se casaron y a simple vista lo que tuvieron fue un simple romance, al final de sus días, ellos seguían considerándose el uno para el otro. Maldigo a las tradiciones de esa época, era negar abiertamente el amor en el mundo. Dos personas no podían estar juntas a menos de que cumplieran con los requisitos adecuados. Cualquiera.
Ellos estaban enamorados y con eso bastaba. Creo que hasta me gustaría sentir todo lo que ellos sintieron, sin importar el terminar separados al final.
Me resultaba muy gracioso verme a mí misma en frente del televisor, esperando que el amor salga triunfante ante todo. Hasta que de pronto empezaron los créditos y ahí caí en la cuenta de que ellos nunca lograron estar juntos. Pero al final lo que tuvieron, por más corto que parezca, fue perfecto. Supongo que son los amores imposibles los perfectos, porque al no resultar, ellos siempre quieren regresar el uno con el otro; continuan amándose hasta la eternidad. Como nunca llegan a estar juntos, el amor no se desgasta, no se pierde.

Al menos de todo esto Jane Austen pudo sacar algo bueno: como ella nunca obtuvo su final feliz, no importa por cuántos infortunios tenían que pasar sus personajes, el amor siempre resultaba victorioso. Qué hubiera pasado si Mr. Darcy no se hubiera armado de valor para ir a buscarla a Elizabeth Bennet y proponerle (por segunda vez) matrimonio? Aguante el final feliz.

Demás está decir que me enamoré completamente de James Mcavoy haciendo de Thomas Lefroy. Está resuelto: quiero un inglés/irlandés/escocés/que sea de UK. Era tan asquerosamente perfecto que molesta el saber que de esos hay uno en cinco mil trillones (si es que existe ese número). Jane Austen por fin encontró el suyo, y no la dejan aprovecharlo, che! Todo mal. Además, creo que este personaje fue uno de los más tiernos que vi, y existió en la vida real! Andá a saber si era tan lindo como James, pero si a mi se me aparece de la nada (como en la escena del baile) con esa sonrisita que te da ganas de odiarlo por lo mucho que te puede, yo me muero ahí mismo.

Bueno, hace mucho que no escribía, se ve que me copé haciendo reviews, pero esta se merecía uno, de verdad que me encantó, ya quiero verla de vuelta. Ah, y estoy re contenta porque en los Golden Globes ganó Cristoph Waltz como Mejor Actor de Reparto por Inglorious Basterds (otra película digna de un review extenso, many memorable quotes), capaz la próxima vez que la vea, que va a ser muy pronto, porque las gemelas quieren verla y necesitan de alguien que sea supervisora de películas de Tarantino (y si, desde que ví Kill Bill me coparon demasiado sus películas, últimamente me vi varias).
En fin, mejor la voy cerrando porque me tengo que ir a canto y ni siquiera me cambié, pero hacía mucho que no escribía y ya extrañaba mi pequeño blog, jaja.

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